Hace no mucho, me apareció en mis novedades de Facebook la siguiente frase: "Cuando uno es bueno, nadie te quiere. Cuando uno es malo, todas te llaman". Inmediatamente, medio en broma medio en serio, le puse un Like.
En realidad, al recordar varias situaciones, uno se da cuenta que es bastante cierta esa frase. Aunque yo diga que quiero ser pesado, siempre me dicen que soy buena persona y bla bla bla. Quizás es cierto, pero ¿de qué me sirve? Pareciera que tengo marcados en mi frente los hashtags #ForeverAlone y #TQCA. En cambio, conozco a algunos que son tan care'raja de andar con dos, tres, cuatro y hasta cinco personas al mismo tiempo. Catedral, templo y capillas varias. O sea, ¿qué tanto encanto o discurso puede tener una persona para que le crean y/o perdonen todo?
Ahí es cuando uno se pregunta si sirve de algo ser bueno. Aparte de un historial de "eres muy especial, pero..." o un "ojalá fueran como tú", no es mucho lo que se obtiene.
Dicen que no hay que entenderlas, sino que solo quererlas. ¿Pero para qué quererlas, si al final siempre se quedan con el que no lo hace?
The Success Formulation: Cheating, Lying and Faking Regret.
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