viernes, septiembre 04, 2009

Un buen capitán se hunde con su barco.

Puede sonar muy de película, o simplemente una frase cliché, pero es lo primero que se me viene a la cabeza en este momento.
Obviamente, es una analogía, ya que en la vida real no lo podemos aplicar al pie de la letra. Cuando un grupo de trabajo al que pertenecemos fracasa, o cuando no alcanzamos los objetivos planteados, nosotros somos parte de ese fracaso. Por lo mismo, debemos ser los primeros en dar la cara y mantenernos firmes como cuando aún estaba el proceso en desarrollo.

Ese es el momento donde uno se "gradúa" como un verdadero capitán, cuando de los naufragios aprende a emerger y sale a flote nuevamente, lleno de experiencia y listo para seguir navegando. Es importante notar, que no todos logran regresar a altamar, hay quienes realmente se hunden con el barco sin tener más oportunidades, y otros, que abandonan el barco, incluso antes de que este se estrelle.

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Definitivamente, es difícil ser capitán, porque hay que tener valor para asumir y presenciar lo desfavorable de las situaciones y el fracaso (propio o del equipo) cuando esto ocurre.

Un buen capitán se hunde con su barco, y es realmente valorable cuando se logra salir a flote nuevamente, luego del siniestro. Un líder verdadero asume las responsabilidades que sus acciones significan y busca la manera de alcanzar las metas propuestas, pese a que la situación no sea la óptima.

Lo que quiero decir, es que no hay que abandonar el barco, sino que quedarse y encontrar la manera, con trabajo y como equipo, de sacarlo a flote.

Hoy me encuentro en la situación de ver, con mucho dolor, como mi barco se hunde. Pero mientras algunos huyen, yo me quedo, y muchos se quedan conmigo, para dar todo lo que esté en nuestras capacidades por sacar nuestro barco a flote nuevamente.

Saludos.

PS: Texto base obtenido en Amigo del Triunfo y modificado en algunas frases o parrafos.

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