Obviamente, es una analogía, ya que en la vida real no lo podemos aplicar al pie de la letra. Cuando un grupo de trabajo al que pertenecemos fracasa, o cuando no alcanzamos los objetivos planteados, nosotros somos parte de ese fracaso. Por lo mismo, debemos ser los primeros en dar la cara y mantenernos firmes como cuando aún estaba el proceso en desarrollo.
Ese es el momento donde uno se "gradúa" como un verdadero capitán, cuando de los naufragios aprende a emerger y sale a flote nuevamente, lleno de experiencia y listo para seguir navegando. Es importante notar, que no todos logran regresar a altamar, hay quienes realmente se hunden con el barco sin tener más oportunidades, y otros, que abandonan el barco, incluso antes de que este se estrelle.
Leer más...
Definitivamente, es difícil ser capitán, porque hay que tener valor para asumir y presenciar lo desfavorable de las situaciones y el fracaso (propio o del equipo) cuando esto ocurre.
Un buen capitán se hunde con su barco, y es realmente valorable cuando se logra salir a flote nuevamente, luego del siniestro. Un líder verdadero asume las responsabilidades que sus acciones significan y busca la manera de alcanzar las metas propuestas, pese a que la situación no sea la óptima.
Lo que quiero decir, es que no hay que abandonar el barco, sino que quedarse y encontrar la manera, con trabajo y como equipo, de sacarlo a flote.
Hoy me encuentro en la situación de ver, con mucho dolor, como mi barco se hunde. Pero mientras algunos huyen, yo me quedo, y muchos se quedan conmigo, para dar todo lo que esté en nuestras capacidades por sacar nuestro barco a flote nuevamente.
Saludos.
PS: Texto base obtenido en Amigo del Triunfo y modificado en algunas frases o parrafos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario